martes, 2 de diciembre de 2014

internados y becas, dos apoyos para normalistas

Internados y becas, dos apoyos para normalistas

En mi opinión el sueño de Antonio Quevedo Caro era una forma factible de que cada municipio hubiera una educación igualitaria mediante la escuela normal. EL internado de señoritas fue una gran oportunidad para las señoritas de este, puesto que aparte de que se divertían, aprendían y su formación académica era satisfactoria se podían involucrar fácilmente en el sistema educativo de su contexto.
Los internados eran centros educativos que tenían una finalidad de llevar una formación individual y un sentido de la responsabilidad social dentro de un ambiente educativo. Sobre sale la compactación de sistema de la escuela normal y los recursos que esta va adquiriendo a lo largo de su trayectoria.
¿Porque las becas para los estudiantes son condicionantes para ser beneficiados por esta? En mi opinión las becas son condicionantes para que los estudiantes mejoren académicamente  y se mantengan en un nivel adecuado, para que sean propensos a su término de esta.

Algunos normalistas pedían apoyos a compañías que tienen un alta demanda comercial, para mejorar las condiciones del internado, esto lo utilizan las compañías como publicidad entre la comunidad escolar y sus padres (sociedad). 

martes, 4 de noviembre de 2014


“DE QUE FORMA LA
HISTORIA DE LA
EDUCACIÓN FAVORECE LA
FORMACIÓN DEL DOCENTE”



Se pretende asumir la formación docente y el oficio de formador en relación a 
un modelo complejo, basado en el conocimiento de una manera diferente e incorporar 
la complejidad para objetivar las propias prácticas como objeto de estudio, 
incorporando los aportes de la teoría de la subjetividad. Se incluye además el 
atravesamiento de otros ejes de análisis, como la situación histórica, las relaciones 
de poder-saber, la relación teoría-práctica y la vida cotidiana. Podemos pensar que: 
si la historia subyacente puede ser una de las fuentes del problema, es factible utilizar 
el análisis histórico como herramienta para contribuir a la reorientación y a la 
superación de las prácticas de formación docente.
 Según Violeta Guyot la relación teoría-práctica se concibe como un modo 
peculiar de ser parte de los sujetos, fruto de su historización personal, en la cual la 
capacidad de hacer y ser, se retroalimentan y sostienen mutuamente como 
fundamento de la acción creativa del hombre.

 Los saberes que orientan las prácticas docentes son la base constitutiva de 
una red de conceptos, representaciones, certezas y creencias que fundan nuestros 
proyectos y propósitos de intervención docente. La docencia, como práctica social, se 
inserta entre educación y sociedad, entre sujetos mediatizados por el conocimiento 
como producción social y el objeto de enseñanza en la formación de docente. La 
historia nos brinda una idea de lo que fue la educación antes y nos brinda la 
oportunidad de mejorarla o de rescatar lo mejor de ella, para enseñar de una manera 
innovadora y trata de no cometer los mismos errores que antecedieron a esta época.
 La mirada proveniente de la epistemología implícita en el profesor es 
resultante de las vivencias culturales inscriptas en la subjetividad docente que 
conforman la base histórico y filosófica que sustenta concepciones acerca del 
conocimiento, las actitudes cognoscitivas, las clases de explicación de la realidad que 
construyen las culturas y las relaciones entre éstas y los saberes, constituyendo la 
base valorativa. Los refuerzos históricos producidos a lo largo de la “historia” de la 
formación docente se exteriorizan en las concepciones y prácticas de enseñanza. Por 
ello el tratamiento de las creencias sobre el conocimiento y de la ciencia merece 
relevancia especial cuando se piensan los procesos de formación docente y sobre 
todo cuando el docente quiere cambiar la ideología que han trascendido sus alumnos 
por un concepto diferente e innovador.

 Todo lo anterior permite visualizar las nuevas exigencias del perfil docente, se 
deja de ser experto, el eje de la educación para convertirse en algo que va más allá 
de transmitir conocimientos teóricos ya establecidos, para ser un guía un facilitador 
de un asesor en la construcción y adquisición de conocimientos que favorezcan la 
práctica en la vida cotidiana, el proceso educativo se centra en el aprendizaje.
 Formar individuos competentes capaces de aprender, de ser, de hacer y de 
convivir, consientes con una nueva y fortalecida cultura integral, la acción de los 
docentes en la escuela para formar, es la relación cotidiana que establecen con los
alumnos y se ve atravesada por las pautas de organización escolar que enmarcan su 
actividad diaria y su contacto con ellos, esto los posibilitan en una transformación de 
la relación entre maestros, alumnos y otros miembros de la comunidad escolar la 
integración de los conocimientos que los estudiantes adquieren. Ahora es un reto para 
el docente aterrizar todos los conocimientos en la realidad, ya que para la nueva 
reforma educativa se convierta en una realidad que bebe reflejarse en el aula y en la 
calidad de vida de los individuos es aquí donde la habilidad del maestro juega un 
papel muy importante.
“Ir más allá de los contenidos programáticos y formar para la vida, no para 
aprobar exámenes teóricos, si no la capacidad de resolver problemas a través 
del uso de esta teoría”

IDA C. GORODOKIN 

Instituto de Formación Docente Continua San Luis. Escuela Normal Juan Pascual Pringles 

de la Universidad Nacional de San Luis, Argentina