viernes, 5 de diciembre de 2014
martes, 2 de diciembre de 2014
internados y becas, dos apoyos para normalistas
Internados y
becas, dos apoyos para normalistas
En
mi opinión el sueño de Antonio Quevedo Caro era una forma factible de que cada
municipio hubiera una educación igualitaria mediante la escuela normal. EL
internado de señoritas fue una gran oportunidad para las señoritas de este,
puesto que aparte de que se divertían, aprendían y su formación académica era
satisfactoria se podían involucrar fácilmente en el sistema educativo de su
contexto.
Los
internados eran centros educativos que tenían una finalidad de llevar una
formación individual y un sentido de la responsabilidad social dentro de un
ambiente educativo. Sobre sale la compactación de sistema de la escuela normal
y los recursos que esta va adquiriendo a lo largo de su trayectoria.
¿Porque
las becas para los estudiantes son condicionantes para ser beneficiados por
esta? En mi opinión las becas son condicionantes para que los estudiantes
mejoren académicamente y se mantengan en
un nivel adecuado, para que sean propensos a su término de esta.
Algunos
normalistas pedían apoyos a compañías que tienen un alta demanda comercial,
para mejorar las condiciones del internado, esto lo utilizan las compañías como
publicidad entre la comunidad escolar y sus padres (sociedad).
martes, 4 de noviembre de 2014
“DE QUE FORMA LA
HISTORIA DE LA
EDUCACIÓN FAVORECE LA
FORMACIÓN DEL DOCENTE”
“DE QUE FORMA LA
HISTORIA DE LA
EDUCACIÓN FAVORECE LA
FORMACIÓN DEL DOCENTE”
Se pretende asumir la formación docente y el oficio de formador en relación a
un modelo complejo, basado en el conocimiento de una manera diferente e incorporar
la complejidad para objetivar las propias prácticas como objeto de estudio,
incorporando los aportes de la teoría de la subjetividad. Se incluye además el
atravesamiento de otros ejes de análisis, como la situación histórica, las relaciones
de poder-saber, la relación teoría-práctica y la vida cotidiana. Podemos pensar que:
si la historia subyacente puede ser una de las fuentes del problema, es factible utilizar
el análisis histórico como herramienta para contribuir a la reorientación y a la
superación de las prácticas de formación docente.
Según Violeta Guyot la relación teoría-práctica se concibe como un modo
peculiar de ser parte de los sujetos, fruto de su historización personal, en la cual la
capacidad de hacer y ser, se retroalimentan y sostienen mutuamente como
fundamento de la acción creativa del hombre.
Los saberes que orientan las prácticas docentes son la base constitutiva de
una red de conceptos, representaciones, certezas y creencias que fundan nuestros
proyectos y propósitos de intervención docente. La docencia, como práctica social, se
inserta entre educación y sociedad, entre sujetos mediatizados por el conocimiento
como producción social y el objeto de enseñanza en la formación de docente. La
historia nos brinda una idea de lo que fue la educación antes y nos brinda la
oportunidad de mejorarla o de rescatar lo mejor de ella, para enseñar de una manera
innovadora y trata de no cometer los mismos errores que antecedieron a esta época.
La mirada proveniente de la epistemología implícita en el profesor es
resultante de las vivencias culturales inscriptas en la subjetividad docente que
conforman la base histórico y filosófica que sustenta concepciones acerca del
conocimiento, las actitudes cognoscitivas, las clases de explicación de la realidad que
construyen las culturas y las relaciones entre éstas y los saberes, constituyendo la
base valorativa. Los refuerzos históricos producidos a lo largo de la “historia” de la
formación docente se exteriorizan en las concepciones y prácticas de enseñanza. Por
ello el tratamiento de las creencias sobre el conocimiento y de la ciencia merece
relevancia especial cuando se piensan los procesos de formación docente y sobre
todo cuando el docente quiere cambiar la ideología que han trascendido sus alumnos
por un concepto diferente e innovador.
Todo lo anterior permite visualizar las nuevas exigencias del perfil docente, se
deja de ser experto, el eje de la educación para convertirse en algo que va más allá
de transmitir conocimientos teóricos ya establecidos, para ser un guía un facilitador
de un asesor en la construcción y adquisición de conocimientos que favorezcan la
práctica en la vida cotidiana, el proceso educativo se centra en el aprendizaje.
Formar individuos competentes capaces de aprender, de ser, de hacer y de
convivir, consientes con una nueva y fortalecida cultura integral, la acción de los
docentes en la escuela para formar, es la relación cotidiana que establecen con los
alumnos y se ve atravesada por las pautas de organización escolar que enmarcan su
actividad diaria y su contacto con ellos, esto los posibilitan en una transformación de
la relación entre maestros, alumnos y otros miembros de la comunidad escolar la
integración de los conocimientos que los estudiantes adquieren. Ahora es un reto para
el docente aterrizar todos los conocimientos en la realidad, ya que para la nueva
reforma educativa se convierta en una realidad que bebe reflejarse en el aula y en la
calidad de vida de los individuos es aquí donde la habilidad del maestro juega un
papel muy importante.
“Ir más allá de los contenidos programáticos y formar para la vida, no para
aprobar exámenes teóricos, si no la capacidad de resolver problemas a través
del uso de esta teoría”
IDA C. GORODOKIN
Instituto de Formación Docente Continua San Luis. Escuela Normal Juan Pascual Pringles
de la Universidad Nacional de San Luis, Argentina
domingo, 5 de octubre de 2014
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